¡Un buzo en la cisterna!


¡Hombre al agua!, es el grito que se escucha en el patio. Es sábado al mediodía, el sol pega como plomo y la piel arde, pero ni eso mitiga la curiosidad de los vecinos de la Unidad Habitacional “La Colmena”, que están reunidos al pie de la cisterna. Incrédulos y azorados ven llegar a un hombre enfundado en un traje de rana con su tanque de oxígeno y sus enormes aletas.

Ya habían escuchado el rumor, en la tiendita de doña Pina y también con Champi, el carnicero, de que llevarían un buzo para sumergirse en las profundidades de ese enorme depósito de agua dulce que abastece a más de un centenar de viviendas, ahí donde varias historias de terror se habían tejido en los últimos cinco años y que había provocado una maraña de interrogantes entre los habitantes de la unidad.

          Doña Paz, comisionada de los derechos sociales en la ciudad, es testigo de este hecho sin precedente, pero ¿cómo fue que se llegó a ese momento?, ¿por qué se tomó esa decisión? Los vecinos cuchichean y dicen que es culpa del grupo de Los pandas, esos que tienen controlada a “La Colmena” y que durante mucho tiempo han hecho de las suyas con la complicidad de las autoridades. La inseguridad, el abandono y la anarquía se habían convertido en el pan de cada día. 

          Recientemente la cisterna se había convertido en el foco de atención y discusión de los vecinos. Constantemente apagaban las bombas por fugas en las tuberías o filtraciones en el depósito o porque estaban limpiándola pues el agua tenía un olor pestilente debido a los gatos negros que encontraron muertos en su interior.

          Con ese pretexto eran los cobros excesivos que un grupo de vecinos, conocido como Los pandas, recaudaban para los arreglos de la cisterna; los apoyos institucionales también se destinaban a ese tanque sin fondo. Se hablaba del robo de millones de pesos que les había permitido ser más “fifis” y comprarse carros último modelo y arreglar sus departamentos al menos dos veces al año.

          Zafiro, la vecina incómoda, molesta por tanto abuso decidió tomar cartas en el asunto y exigió a la administración que con el pago de las cuotas de mantenimiento se revisara el interior de la cisterna para desentrañar el misterio de tanta descompostura. 

 “El pez por su boca muere”

Así fue como se decidió a contratar al buzo, a pesar del reclamo del líder de Los pandas y sus secuaces, que la tacharon de todo, con amenazas e intimidación incluida, para evitar que se les terminara el jugoso negocio de la cisterna. Eran miles de pesos, que cada año les entregaban como apoyo para este fin, mientras que el resto de “La Colmena” se encontraba en un lamentable deterioro.

Llegó el día tan esperado y acompañada de doña Paz, Zafiro recibió al buzo y éste, de una sola voltereta, se sumergió ante la mirada expectante de chicos y grandes. Pasaron las horas y después de una intensa jornada, reapareció con sus trofeos en la mano: una simple cubeta con lodo y la patineta de Miguelito, que chamacos maldosos quisieron ocultar ahí y por error se les cayó al interior del enorme cubo de agua.

Los vecinos se miraron entre sí incrédulos, durante años habían sido engañados y saqueados. Además, ¿cuántas veces sufrieron el desabasto de agua por los problemas de la cisterna? Ese vital líquido necesario para las tareas cotidianas les fue negado en repetidas ocasiones como medida de presión para obligarlos a “cooperar” voluntariamente a fuerzas.

Los vecinos, azuzados por Los pandas, desconfiaron de una vecina a la que tacharon de loca, ratera y corrupta; cabizbajos y avergonzados, reconocieron por fin la labor de Zafiro.

Doña Paz, observó la situación y antes de que se encendieran los ánimos, con reclamos y repartición de culpas, con voz firme les hizo notar que nada de eso hubiera ocurrido si se trabaja en equipo y participan en las decisiones. 

“No se puede dejar en unos cuantos aquellas decisiones que afectan a la mayoría y después lavarse las manos”, les explicó doña Paz.

Al caer la tarde, poco a poco los vecinos fueron dispersándose y sólo el tiempo dirá si aprendieron la lección o únicamente fue para ellos un día de “fiesta”.