Rojo Amanecer, parteaguas y uno de los mayores logros en mi trayectoria: Héctor Bonilla

Muchos obstáculos superaron, antes, durante y después de su filmación.

Zaratustra, una revolución en el teatro, al aparecer el elenco desnudo en escena.

Por: Nicolás González

“La película Rojo Amanecer signi­ficó un “parteaguas” en mi trayectoria cinematográfica y uno de los mayores logros en mi vida, debido a los obstáculos y tropiezos que en­frenté antes, durante y después de su filmación”, afirmó Héctor Boni­lla, el reconocido actor, con la ama­bilidad que lo caracteriza.

“Rojo Amanecer, dijo, fue un proyecto que me presentaron el director Jorge Fons y María Rojo, cuyo título original era Bengalas en el Cielo, que a la postre lo cam­biamos y cuya filmación atravesó por una serie de vicisitudes, desde la falta de recursos económicos hasta la censura del gobierno en turno“.

Además de actor, se ha destacado como productor, director y músico.

¨A tal grado llegaba nuestra precariedad que un entrañable amigo ofreció empeñar las escri­turas de su casa, lo que no se acep­tó. Entonces, por lo que Valentín Trujillo, también actor, asumió la responsabilidad de sufragarlos gastos que implicaron concluir la última semana de grabación”.

Bonilla recordó su participa­ción en el Movimiento Estudiantil de 1968 en las marchas y movili­zaciones que convocara el Con­sejo Nacional de Huelga, siendo estudiante de Leyes de la UNAM, y la que más le impresionó fue la del Silencio, que tuvo lugar el 13 de septiembre de ese fatídico año y que partió del Museo de Antro­pología al Zócalo.

Con voz melancólica, admi­tió no haber asistido al mitin cele­brado el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y salvarse de la represión perpe-

trada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, debido a que ese día tuvo llamado y se encontraba fil­mando en Acapulco.

“Cómo no iba a filmar un proyecto como Rojo Amanecer y enfrentar y superar todos los obstáculos para su conclusión y posteriormente su proyección, si también me acompañaron gente como Jorge Fons, María Rojo y a quienes quiero mucho y consi­dero mis hijos putativos: Bruno y Demián Bichir”, agregó.

Destacó, a su vez, su parti­cipación, en 1970, en la obra de teatro Zaratustra, de Alejandro Jodorowsky, la que provocó una “revolución” en las “buenas con­ciencias” de algunos sectores de la sociedad mexicana, puesto que en ella el elenco salía completa­mente desnudo en escena, entre ellos, el connotado actor y direc­tor, Carlos Ancira.

No omitió calificar de “bodrios” las producciones marca Televisa y recordó que a principios de la década de los años 80 produjo una telenovela que se salía de la típica historia romántica: La gloria y el infierno, con Ofelia Medina; y de cómo Emilio Azcárraga Vidaurreta —al ver unos capítulos— se expresó despectivo al señalar: “Esta madre qué es”, y hasta ahí llegó, porque de inmediato la canceló.

Reformar la Ley Federal de Cinematografía en México

Héctor Bonilla se pronuncia en favor de reformar la Leyen materia cinematográfica para acabar con la competencia desleal que prevalece en México, referente a la distribución y proyección del cine nacional con respecto del proveniente de Estados Unidos.

Bonilla consideró la necesidad de que el presidente Andrés Manuel López Obrador se acerque al sector cultural del país, a fin de que escuche sus inquietudes, demandas y planteamientos, todo en beneficio de la cultura en México y, por ende, de todos sus habitantes.

“Yo quiero hacerle saber mis puntos de vista”, pues “se debe pugnar, agregó, porque se abran más salas de cine para la proyección de películas de cineastas mexicanos como Alfonso Cuarón, Del Toro e Iñárritu, entre otros, puesto que ellos han demostrado que en este país existe un caudal de talento y que hay muchos más a quienes hay que darles pleno apoyo”.

Y concluyó perspicaz: “Aprovecho este medio para decirle a Andrés Manuel que la circulación sanguínea es la vida y lo peor para ésta es estar parado mucho tiempo, que en sus mañaneras se siente, que se ponga una sillita y un mantel con paño y ya, nadie se va ofender por ello; por otro lado, la secrecía es inherente a la estrategia, que no suelte prenda de lo que va hacer y menos contra los enemigos, que no le avise a quiénes y cómo les va a romper la madre”. Finalmente, aceptó acudir a presenciar su película Rojo Amanecer durante la Caravana del Cine Mexicano, que organizan la Secretaría de Cultura y la Procuraduría Social, que se llevará a cabo en unidades habitacionales de las distintas alcaldías.