Editorial diciembre

Ya cumplimos un año al frente de la Procuraduría Social de la Ciudad de México (Prosoc), en esta nueva etapa de la Cuarta Transformación y del Gobierno de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. Y con satisfacción podemos decir que hemos tomado a plenitud las riendas de la institución. Hoy en día la mayoría de los trabajadores de la Prosoc están asumiendo los cambios profundos en nuestro trabajo como labor prioritaria e impostergable. Aristóteles decía que existen dos tipos de trabajo: el trabajo rutinario que debe hacerse para sobrevivir y el trabajo con intención que debe hacerse para transformar y/o crear, ya que somos la única especie sobre la faz de la Tierra que contamos con esa capacidad asombrosa.

Llevando a cabo nuestro trabajo con la intención de transformar la vida de los capitalinos para bien, es como nos hemos esmerado durante todo este año de gestión. Lo primero que hay que decir es que la ciudad cambió. Ya habíamos estado al frente de la institución desde 1999 al 2004. Hoy la ciudad es otra. El capital inmobiliario ha sentado sus reales en el destino de la ciudad. La vivienda en condominio es una realidad irreversible y se ha hecho muy poco en apoyar a los condominos para mejorar su convivencia. Se construyen departamentos pensando en hacer negocios y no en que se está edificando el espacio en donde van a vivir comunidades. La gente adquiere su vivienda en donde la oferta y sus capacidades económicas le permiten adquirirla, y así, de golpe, se encuentra inmersa en un contexto con el reto de cimentar su vecindario absolutamente sola, casi sin ninguna orientación por parte de las inmobiliarias ni de las instituciones de gobierno. Este es el reto fundamental de la Prosoc: apoyar a los condominos a que establezcan comunidades sólidas y vivan en armonía y en paz.

Finalmente, gracias a la Constitución Política de la Ciudad de México, los servicios públicos que debe prestar el Gobierno de la ciudad a sus habitantes se han convertido en derechos. Por fin podremos poner en práctica las facultades que nos otorga la ley, para constituimos en el instrumento de exigibilidad de esos derechos, ya que fuimos incluidos dentro del Sistema Unificado de Atención Ciudadana (SUAC), que ha creado recientemente el Gobierno de nuestra gran metrópoli. El año concluye con horizontes más claros para la institución. La Procuraduría Social está dejando de ser el elefante blanco que las anteriores administraciones nos heredaron: la Cuarta Transformación avanza con paso firme sin lugar a dudas.

Patricia Ruiz Anchondo

Procuradora Social